Por Félix Rodrigo Mora

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El rearme y los preparativos de guerra se han hecho explícitos. La televisión y las redes sociales arden de militarismo mientras que las1 y los jóvenes de entre 19 y 25 años están esperando la llegada a sus hogares de la cartilla militar, que los obligará a ir a la guerra o, si se niegan, ingresar en prisiones militares para comparecer ante un consejo de guerra según el código de justicia militar.
Ante esto renacen las viejas tabarras, las vetustas demagogias. Lo que queda de la izquierda caviar dice estar contra la OTA, aunque son votantes de partidos que llevan años defendiendo el aumento del presupuesto militar desde el gobierno y/o las instituciones, como Unidas Podemos, Sumar, Más Madrid, Bildu, ERC, BNG y otros. Están contra la OTAN, exponen, pero no contra las causas de la OTAN, el imperialismo occidental y el régimen estatal. Son “pacifistas” pero desde 2019 a 2023 el gobierno español, del que formó y forma parte lo más granado del conglomerado “pacifista”, Podemos y Sumar, ha doblado el gasto militar per cápita en España.
Así pues, son “pacifistas” de palabra y belicistas y armamentistas de hecho. Olvidan, además, que no sólo está la OTAN sino el Eurocuerpo, el ejército específico de la Unión Europea, que será en breve el principal aparato militar de los Estados europeos unidos, dado el conflicto que se agrava entre ellos y su antiguo aliado, los EEUU, que está dejando a la OTAN inoperante.
Lo mismo el “antimilitarismo”. Denuncian, se supone, el rearme, pero callan ante sus causas, cuando hoy éstas son evidentes, pues vamos a una guerra mundial con armas a través de una guerra comercial global con mercancías. Las potencias grancapitalistas están riñendo para apoderarse de porciones mayores del mercado mundial, para que sus mercancías tengan más espacio donde convertirse en capital dinero, esto es, en ganancias capitalistas. En consecuencia, sin liquidar el capitalismo, que es causa primera de los preparativos de guerra, por tanto, del militarismo, ¿cómo va a haber paz?
Más bufo es pensar que las “negociaciones” entre las grandes potencias pueden resolver los problemas, pues antes de cada guerra hay siempre una fase de negociaciones, estallando después la contienda, cuando resulta explícito que el acuerdo es imposible. Así ha sido durante más de tres mil años de historia conocida y así es hoy. Por tanto, los que llaman a “negociar” están demandando que tenga lugar la operación previa, necesariamente, al estallido de la guerra… Por lo demás, ahora abundan todo tipo de negociaciones entre las superpotencias, sin ningún resultado perceptible, como suele acontecer.
Se necesita, para evitar la guerra, derrocar el capitalismo, expropiar a la gran empresa y constituir una economía comunal. Esta y sólo está garantiza el final de las disputas armadas, con ejércitos que incluyen armamento nuclear, entre las grandes potencias por dominar los mercados de mercancías, los mercados de capitales y los mercados de divisas, como expongo en mi libro “Manual para una revolución integral comunal”.
China es una potencia capitalista expansiva y dominadora, y Rusia un imperialista militar, que se vale de la fuerza bruta para conquistar territorios (que expoliar) y poblaciones (a las que saquear fiscalmente). Una y otro son imperialismos, aunque diferentes en su naturaleza concreta. EEUU es el arcaico imperialismo senil y achacoso, antaño fuerte y hoy decadente, con un presidente al frente, D. Trump, experto en bravatas, órdagos, palos de ciego, meteduras de pata y similares. Todo ello debido a que desea aparentar una fuerza que no posee, que ya no posee. La Unión Europea, es no menos decadente, belicista y patética, hasta ahora una potencia más bien económica, y ahora rearmándose a toda velocidad.
Pretender que estas estructuras monstruosas sean ajenas al militarismo sin cambiar nada en ellas, sin modificarlas de raíz, como formula el “antimilitarismo”, es demagógico. Este, con su pedantería estadística, su simplismo mental y su distopía de un mundo con capitalismo y Estados, pero sin ejércitos, es una corriente más a favor de la guerra, debido a que aprueba y valida con su silencio las causas últimas de ésta.
En vez de Estado, un régimen de democracia directa, en vez de capitalismo, una economía comunal, en vez de ejércitos profesionales estatales, el armamento general del pueblo. Así sí será posible la paz. Y en vez de demagogia y manifas rancias la revolución popular integral.
Abundan, en el tenso ambiente prebélico que se ha constituido, interpretaciones de toda naturaleza. Muchos sólo miran hacia el este, no hacia el sur, no hacia África. Pero España es el flanco sur de la OTAN, y le corresponde ir a luchar a aquel continente, al Sahel, por ejemplo, donde los imperialistas rusos, con su ejército de ocupación, el África Korps, y los chinos, con sus inversiones, préstamos e infraestructuras, has logrado casi expulsar a las potencias occidentales, en particular a EEUU, Francia e Inglaterra. Y también a España, pues en varios de los países del Sahel, hay pequeños contingentes de soldados españoles, como apéndice de las tropas francesas.
En África, al menos por el momento, los intereses de USA y la UE coinciden, de manera que allí tiene que operar la OTAN. Claro que EEUU lleva tiempo dando respaldo a Marruecos, que está deviniendo un imperialismo regional, por eso ha avasallado al pueblo saharaui. Esto no significa que España se vaya a entregar a China2, pues la reconquista de África está en el interés de todo el bloque occidental. Los yanquis necesitan una base de operaciones en el continente africano, para recuperar lo perdido en él en los últimos quince años, que es muchísimo, y tal base es Marruecos. Pero necesita una fuerza de segunda línea, que refuerce y apoye a la primera línea, que son España, Francia y Portugal, además de Inglaterra, piráticamente (¿piratescamente?) asentada desde hace siglos en el Peñón.
Marruecos obedece a EEUU y España obedece también a EEUU, potencia que tiene dos magnas bases militares en nuestro país, y al mismo tiempo obedece a Alemania. Y Alemania, igual que EEUU, están radicalmente enfrentados con China, por causas económicas, pues la potencia asiática, no está demás repetirlo, se está apoderando de casi todo el mercado mundial, lo que deja a aquellas dos sin mercados donde vender sus productos. Y su “solución” a ello es la guerra.
En vez de tanto estratega de salón, necesitamos claridad de ideas3, organización popular en la base de la sociedad contra el imperialismo, el capitalismo, los Estados y la guerra y acción en la calle. Para ello, la crítica de los sucedáneos “pacifistas” y “antimilitaristas” es necesaria.
Amigos, amigas, uníos a la comunidad RI para lograr esos objetivos.
Félix Rodrigo Mora
1 El feminismo de Estado, o feminazismo, es el responsable de que las mujeres jóvenes sean ahora carne de cañón del sistema estatal y capitalista. Por su causa, por su culpa, hoy hay cientos de miles de mujeres preocupadas e incluso angustiadas por su futuro, pues se ven con un fusil en la mano matando y muriendo por el gran capitalismo. Ahora son las muchachas entre 19 y 25 años, luego las situadas entres 26 y 35, y finalmente las que están entre 36 y 51. Ese es el plan. La solución personal es quedarse embarazadas cuanto antes, para no ser llamadas a filas…
2 Tal “solución” la están proponiendo los partidarios del genocida imperialismo ruso, pues esperan hacer un favor a éste cuarteando el bloque europeo, haciendo que el flanco sur del continente se alinee con China contra EEUU, esto es, con Rusia. Sueñan despiertos, al propugnar esto, mostrando que son lo que han sido siempre, unos ignorantes y unos agentes de Putin.
3 Recomiendo mi documento “Análisis prospectivo de la actual guerra mundial”, en mi web, felixrodrigomora.org
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