Equipo de redacción

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Recapitulemos. Esta benemérita revista lleva dos años cumplidos (desde abril 2023) trabajando honradamente en la tarea autoinfligida de echar luz como mejor sabemos sobre esta vida que vivimos. Luz humilde como la de una luciérnaga, de alcance corto, nada que ver con los rayazos de un faro. Porque ya sabemos que las webs han pasado su momento de esplendor, desplazadas por plataformas más inmediatas; sabemos que leer se lee poco y de prisa y corriendo, y que la avalancha de contenidos en la Red1 resulta sobrehumana. Aparte y sobre todo, la enloquecida vida cotidiana no nos da para mucho; terminamos los días mentalmente saturados y, si acaso, necesitados de entretenimientos ligeros que nos alivien el estrés, algo que no exija mayor concentración. Es lógico que los formatos audiovisuales acaparen lo más de la audiencia.
Los libros en papel adolecen de lo mismo (un relativo corto alcance) y no por eso renunciamos a ellos, pues son un soporte adecuado para ensayos con análisis extensos, detallados y perdurables. VyR tiene la voluntad de ser un otro lugar de encuentro de cuantos aspiran a la insurrección contra el orden dominante. La capacidad de obrar no se mide en números.
Optar por este formato digital, digamos, más lento y menos ágil que otros, el cual exige cierto esfuerzo, algo de tiempo, hábito de lectura, reflexión atenta… implica dirigirse a un colectivo, sea del tamaño que sea, que otorga el peso debido al análisis, al juicio racional, a razones y argumentos. Creemos que son necesarios también los canales serenos; si no, el ruido lo corromperá todo. Y esto nos obliga además (y quizás sobre todo) a escribir también con el corazón. ¿Hay otra forma de llegar a los otros corazones? El buen juicio es valioso, pero queda impotente sin la fuerza de la razón apasionada. Y hoy, tal como está el panorama, la tarea consiste en mover montañas. Ahora es la hora de picar piedra.
No somos muchos los que andamos por estos caminos de intentar vencer la pereza y la comodidad. Entrar en ese circuito de likes, suscripciones y otras visitas no es nuestra guerra. Nuestro caballo debe beber y caminar cada día, a su paso, pues confiamos que el avance dará sus frutos.
Hemos dicho que VyR es modesta como una luciérnaga, pero también es ambiciosa, como se ve por lo que llevamos dicho. Concebimos nuestro esfuerzo mes a mes como un regalo para quien guste de apreciarlo y recibirlo.
En estos veinticuatro números que llevamos (con más de doscientos artículos) se han abordado muchos temas diferentes, como corresponde a las muchas dimensiones que comprende la vida social y personal. Asuntos de actualidad como de historia, de acción como de crítica, de ética, cultura, poesía, naturaleza, economía, tecnología, etc., se han abordado siempre en completa libertad de expresión como asimismo corresponde a la natural diversidad de talantes, sin menoscabo de la afinidad que nos une en torno a la lucha común. Tanto redactores como colaboradores se han expresado con voz propia; pues, como personas insustituibles que somos, nadie más que cada cual puede expresar, a su manera, lo que se ve desde su lugar en el mundo. Adonde una voz no llegue, otra llegará. Pero todos, cada uno, hemos intentado que cada texto sea de utilidad; y para eso no hay caminos seguros, sólo tanteos. El camino del pensamiento en marcha, en acción, es así de incierto. Lo que es seguro es que seguiremos empeñados sencillamente en un esfuerzo máximo por dar lo mejor de nosotros en cada párrafo.
Inevitablemente, uno de los temas más recurrentes ha sido el análisis político de la lucha entre pueblo y poder a la búsqueda de las grietas del sistema en que hacer palanca para desmantelarlo. La verdad es que recientes acontecimientos han sacudido la modorra en que dormitábamos desde hacía décadas, mecidos por el estado del bienestar en un lamentable bienestar. Hasta tal punto se palpaba que no había más horizonte que un infinito aburrimiento, si bien saturado de pasatiempos, que un estulto intelectual americano de apellido japonés osó declarar “el fin de la historia” gracias a la apoteosis del liberalismo en lo económico junto con la expansión universal de la democracia en lo político. Ese sistema bicéfalo era lo más perfecto que podíamos alcanzar, ya no se podía evolucionar más, se acabó lo que se daba. Pero vaya si se podía. Desde hace quince años, una “crisis económica” —una ofensiva económica, mejor—, instalada a perpetuidad, asegura el saqueo de la riqueza social por parte del estado-capital. Y hace cinco, la ofensiva global contra la salud y contra las libertades civiles nos alertaba de la voluntad de someter a las poblaciones a un estado de esclavitud totalitario.
El sistema estatal-capitalista establecido hace un par de siglos ha arrastrado al mundo a la ruina en todos los órdenes. Pero su dinámica ciega sigue y sigue actuando. Ahora vuelve a especular con un rearme masivo, con una guerra a gran escala, con otra destrucción planetaria. Vidas y riquezas inmoladas de nuevo en el altar de la Razón-de-Estado. Después de los horrores de las anteriores Grandes Guerras, asombra la desvergüenza con que los voceros del Régimen parlotean otra vez sobre el posible martirio y asesinato de millones de personas. Realicen o no finalmente sus funestos augurios, la deriva actual es de tal inmoralidad que exige una respuesta radical. En vísperas de las grandes guerras del pasado, pocos imaginaban la magnitud de lo que iba a pasar.
Mira que odiamos, como tantos de vosotros, tener que estar ocupándonos tanto de ellos, de los amos y de sus perros, de sus intenciones y de los artilugios que dirigen contra la gente. Más alegre y menos pesado sería emplear toda la energía en la construcción de una vida honorable. Pero no hay asunto más grave y urgente que el que promete los mayores daños.
En este número y sin duda en los sucesivos irán saliendo las propuestas para hacer frente a la deriva belicista. Y sin duda confluirán en conexión con el deseo de la gente común de todos los pueblos del planeta: vivir dignamente en paz.
Tampoco deberemos descuidar los otros frentes abiertos (el terrorismo del “cambio climático”, la implantación del euro digital, etc.), procedimientos puestos en marcha para continuar el expolio de la riqueza y la libertad. Desde VyR trataremos de acercarnos a la realidad sin anteojeras ni apriorismos interesados. Nos impulsa, por tanto, el deseo de crecimiento, de compartir, de dar voz tanto a lo individual como a lo colectivo.
Ojalá que gente suficiente se percate de que parar las demencias del poder implica, lo primero, librarnos de esta costra de politicastros que nos pastorean desde sus instituciones. Habrá que desposeerlos de la legitimidad que se arrogan, habrá que dejar de cederles nuestra soberanía de seres humanos libres que somos… Y habrá que desafiarlos con modos activos de lucha que ojalá sepamos encontrar entre todos.
Reto ambicioso ¿verdad? Ya, pero es que la amenaza que ciernen sobre la humanidad es mortal. Reto seguramente utópico, tal vez imposible. Ya, pero ¿tenemos alternativa?
Dos años en marcha. Continuaremos.
El equipo de redacción, 1 abril 2025
1Es muy sana la desconfianza ante una tecnología creada por poderosos estados y gigantescas corporaciones. La Red de internet tiene dueño y no es precisamente el pueblo soberano. Y el Amo tiene los medios para hacerla funcionar según sus intereses políticos y de negocio; tiene los medios para controlarla inundándola de contenidos a su servicio; y puede someterla mediante censura y vigilancia.
Lo que no puede es destruirla, ya que es el soporte del funcionamiento económico y administrativo universal. Y no pueden fiscalizarla del todo porque su estructura descentralizada hace de cada usuario receptor un emisor potencial. En esta época en que el periodismo tradicional ha descendido al más vil de los servilismos y es, por tanto, de completa inutilidad para el pueblo, por los márgenes de la Red es posible hacer circular la necesaria comunicación horizontal. Así que, de momento, la bendita internet permite acceder a contenidos no cautivos.
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Comentarios
Hace unos días una persona que conozco, subió un video en fb, defendiendo el por qué debemos confiar en los jueces y cita a Alexander Hamilton. Alegando que ellos "son los que establecen los límites constitucionales y es el valuarte de nuestros derechos y nuestras garantías ". Lo que me deja pensando que hay demasiada parte de la población que alega que esta gente, metida en el estado, protegerá nuestras libertades o como él mismo dijo, "derechos" y "garantias".
Estoy escribiendo desde Querétaro, México. Lo que es un hecho que acá de este lado del mundo, no hay ninguna garantía de las que defiende este tipo para el pueblo, los habrá para aquellos que tienen algo de poder económico, sea que provenga de la delincuencia, de la politiquería, que es lo mismo o empresarial.
Este tipo, su papa es dueño de una compañía de out sourcing, ahora prohibidas en México, por lo que tuvieron que cambiar su giro, pero siguen colgados del estado. Para ellos sí que vale la pena defender a estos tipejos que lo único que buscan es riqueza personal.
Al saber que también habemos los que por medio de una R.I., honor, virtud y responsabilidad, entre otros, nos gobernamos a nosotros mismos, que no somos una mayoría ruidosa, sino que, como lo citaron en el artículo, "una luz modesta como la de una luciérnaga", se llegará a la reflexión de cada persona hacia sus adentros. Al contrario de esta gente que quiere decirle a cada persona qué hacer, qué creer, qué decir y cómo deben ser sus preferencias razonables.
Por mi parte reflexiono cada artículo que leo de VyR, que me son de gran ayuda para no sentir que la lucha no vale la pena, sé que somos los necesarios y que esto va para más.